Que cuando él cruza por debajo del cielo,
solo el tonto mira al cielo. Que sé como agacha la cabeza, levanta la
mirada y se muerde el labio superior. No hace falta que me digáis eso de
que perdéis la cabeza por eso de que sus caderas... Ya sé de sobra que
tiene esa sonrisa y esas maneras y todo el remolino que forma en cada
paso de gesto que da. Todo eso de que él puede llegar a ser ese puto
único motivo de seguir viva y a la mierda con la autodestrucción... Todo
eso de que los besos de ciertas bocas saben mejor es un cuento que me
sé desde el día que me dio dos besos y me dijo su nombre.
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